Sobrenatural, de Michael Heiser: ¿Nos abre los ojos?... ¿O nos engaña?

Hemos leído el libro Supernatural del Dr. Michael Heiser1, que afirma abrir los ojos a los cristianos para que vean verdades sobre el invisible reino espiritual ayudándoles a entender mejor lo que significa ser seguidores de Cristo.

Aquí te enterarás de lo que hemos encontrado sobre sus afirmaciones y enseñanzas de lo sobrenatural, y los pasajes de las Escrituras que utiliza en su intento por respaldar lo que enseña. Al leer las Escrituras de la Biblia Cristiana que NO respaldan lo que este autor enseña, te mostraremos que en realidad la Biblia contradice las mentiras que él presenta como verdades bíblicas.

Lo primero que debiera encender una señal de alerta en las enseñanzas del Sr. Heiser es el hecho de que considera textos de libros que no son bíblicos, como el libro apócrifo de Enoc. En Enoc 9:1-3 vemos que las almas de los hombres claman a los seres angelicales (hay uno que se llama Gabriel) para que intercedan por ellos ante Dios. Eso debería bastar para rechazar todo lo que enseña el libro de Enoc sobre el reino espiritual. ¿Por qué? Por la simple razón de que el autor ubica a los ángeles —o a algún tipo de ser sobrenatural— en el lugar de Intercesor que Le corresponde a Cristo. Cualquier enseñanza que desplace a Cristo como Intercesor no proviene de Dios. Podríamos entonces preguntarnos ¿qué podría estar mal en que los santos ángeles intercedan ante Dios por los seres humanos? Es una pregunta que no lleva a ninguna parte. En realidad, la pregunta a formularnos debe ser esta: “¿Es cierto que los ángeles interceden ante Dios por los seres humanos?”.

Si las Escrituras inspiradas por Dios que leemos en la Biblia cristiana dicen que no, y el libro apócrifo de Enoc dice que sí, tendremos un conflicto. Y de hecho, sí hay un conflicto. Porque el libro de Enoc contradice a la Biblia. La Palabra de Dios dice con toda claridad que Cristo es el único mediador, y que Él es el único que intercede por los seres humanos pecadores (1 Timoteo 2:5, Heb. 7:25). Ahora bien, tanto Moisés como otros santos intercedieron por Israel. Y los cristianos comunes hoy en día seguimos intercediendo por otras personas. Pero entonces ¿cómo es que Cristo es el único Intercesor? Es porque Su Espíritu estaba en esos santos del pasado, y Su Espíritu está en los santos de hoy, y es Su Espíritu el que intercede.

Recordemos que la Biblia dice que los santos (aquellos que somos santificados por aceptar el sacrificio de Cristo) somos sacerdotes. Los sacerdotes interceden. El apóstol Pedro les escribió esto a los santos: “vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo” (1 Pedro 2:5).

“Sacerdocio... por medio de Jesucristo” nos dice con toda claridad que sigue habiendo un sacerdocio y que ese sacerdocio es por medio de Cristo que está en los cielos allí donde los seguidores sinceros (los cristianos) son “sub” sacerdotes en la tierra a Su servicio, ya que Él es el eterno Sumo Sacerdote. Ese eterno Sumo Sacerdote está claramente identificado en el Antiguo y el Nuevo Testamento como Jesús, y no ningún otro. El libro apócrifo de Enoc ubica a los ángeles en una posición que solamente Le pertenece a Cristo. Eso no es nada menos que un evangelio diferente. Y por ello descartamos sus enseñanzas. Ellos no tienen autoridad. Veamos lo serio, lo grave que es que nos dejemos llevar hacia otro evangelio porque si quedamos atrapados en un falso evangelio empezaremos a predicarlo. ¿Y qué dice la Biblia de quien predica otro evangelio? “Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema” (Gálatas 1:9).

Dicho esto, vamos a centrarnos estrictamente en los textos de las Escrituras que Michael Heiser distorsiona para respaldar las doctrinas anticristianas de las fuentes no bíblicas sobre lo sobrenatural, como lo hace con el libro de Enoc.

Conceptos errados sobre los ángeles que se han hecho populares

El Sr. Heiser pone énfasis en que los ángeles tienen un rol muy importante en el mundo invisible, y supuestamente corrige el entendimiento “equivocado” sobre los seres angelicales desde el principio en su libro Sobrenatural. Dice en la página 11: “lo que se imaginan muchos cristianos que es cierto sobre el mundo invisible no lo es. Los ángeles no tienen alas. (No cuentan los querubines porque nunca son llamados ángeles y son como criaturas. Los ángeles siempre están en forma humana).” ¿En serio? Apocalipsis 8:13 dice: “Y miré, y oí a un ángel volar por en medio del cielo...”. Y también, en Apocalipsis 14:6 leemos: “Vi volar por en medio del cielo a otro ángel...”. ¿Con qué volaban esos ángeles? Claro que no podemos decir con certeza que volaban con alas. Solo se nos dice que volaban, pero considerando que la mayoría de las formas de vida que vuelan tienen alas ¿por qué diría el Sr. Heiser con tanta seguridad que los ángeles NO tienen alas? Las Escrituras inspiradas por Dios simplemente no nos dicen que las tuvieran o que no las tuvieran. El Sr Heiser, junto con todos los demás, debería dejar la cuestión de lado en cuanto a si esos ángeles en particular volaban con alas o no.

El Sr. Heiser también afirma que los querubines y los serafines no son ángeles. Ahora, Ezequiel en el capítulo 28 revela que Satanás era un querubín protector (versículo 16). Y sabemos que los querubines protectores sí tienen alas (Éx. 25:20; 1 Rey. 6:27; Eze. 10:5, 10:8). En conclusión, Lucifer fue creado como querubín y creado con alas. Pero ¿es un ángel? ¿Los querubines son ángeles? Veamos dónde revela la Biblia que Satanás es un ángel, y si descubrimos que sí es un ángel eso significa que los querubines son ángeles porque él fue creado como querubín protector.

El pasaje de 2 Corintios 11:13-15 habla de los falsos apóstoles y engañadores “que se disfrazan como apóstoles de Cristo” (versículo 13). Sabemos que el pasaje habla del engaño, del disfraz, y no de una transformación literal. El versículo 14 dice: “el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz”. Así como esos falsos ministros siguen siendo personas... aunque no el tipo de personas que fingen ser, Satanás sigue siendo un ángel... aunque no el tipo de ángel de luz que finge ser. Las Escrituras inspiradas por Dios lo llaman ángel. Las Escrituras inspiradas por Dios dicen que fue creado como querubín protector. Y las Escrituras inspiradas por Dios revelan que los querubines tienen alas. De modo que en esta ocasión no hay que inferir ni deducir. Repetimos lo que revela la Palabra de Dios, sin añadir ni quitar nada.

En conclusión: Michael Heiser contradice lo que dicen las Escrituras de la Biblia al afirmar que los ángeles no tienen alas y que los querubines no son ángeles. Además, el Sr Heiser dice que los ángeles siempre tienen forma humana. Pero si leemos cómo es el aspecto de los querubines en Ezequiel capítulo 10 vemos de inmediato que NO TODOS los ángeles tienen aspecto de hombre. Ezequiel 10:14-15 dice: “Y cada uno tenía cuatro caras. La primera era rostro de querubín; la segunda, de hombre; la tercera, cara de león; la cuarta, cara de águila. Y se levantaron los querubines; este es el ser viviente que vi...”.

En el mismo capítulo de Ezequiel se nos dice con anterioridad que estos querubines tienen muchos ojos que recubren su cuerpo, incluyendo las alas (versículo 12). ¿Cómo puede decir entonces el Sr. Heiser que los ángeles siempre tienen aspecto humano? La Biblia cristiana afirma concretamente que los querubines son ángeles, que tienen alas, y en este pasaje se llama al querubín “ser viviente” (versículo 15). En los diccionarios bíblicos se define a los seres vivientes como criaturas. La palabra “criatura” no solo hace referencia a una forma creada de vida, sino que también puede señalar el aspecto extraño de un ser viviente. Es un término que refiere a formas de vida y seres que no conocemos como habitantes del planeta Tierra.

En los Estados Unidos a las películas con monstruos también se las conoce así porque se ven “criaturas” y La criatura de la laguna negra que se presenta en esta película de 1954 podría describirse como monstruo. Pero, aunque no se transmiten connotaciones negativas en cuanto a los querubines de Ezequiel 10, sí vemos que el aspecto de esos ángeles del Señor era de “criaturas” en todo el sentido de la palabra. Así que el Sr. Heiser afirma algo contrario a lo que revela la Palabra de Dios al decir que los ángeles siempre tienen aspecto de hombre.

Pasemos ahora a algunas enseñanzas de Heiser que no solo son erróneas en cuanto a los ángeles, sino que además de erróneas resultan directamente peligrosas respecto del evangelio en general. Y eso no nos extraña, porque se permitió caer bajo la influencia de un evangelio diferente.

Lo que llama como Divino Consejo de Dios

En su libro Sobrenatural el Sr. Heiser destaca que tenemos que creer que en el Cielo Dios tiene un consejo de seres divinos con quienes comparte la toma de decisiones. Y cita pasajes que él dice que son evidencia de esto, pero si vemos esos pasajes con atención veremos que no es así. En referencia a los seres angélicos el Sr. Heiser dice:

“La Biblia dice que Dios tiene un equipo de trabajo de seres divinos que llevan a cabo sus decisiones. Se refiere a ello como la asamblea, el consejo o la corte de Dios (pág. 11) Estos seres en el “consejo de los santos” son reales. En el primer capítulo de este libro, cité un pasaje en donde Dios se reunió con su hueste celestial para decidir cómo eliminar al rey Acab (pág. 12)”.

El pasaje al que hace referencia el Sr. Heiser es 1 Reyes 22:19-23, que dice: “... Yo vi a Jehová sentado en su trono, y todo el ejército de los cielos estaba junto a él, a su derecha y a su izquierda. Y Jehová dijo: ¿Quién inducirá a Acab, para que suba y caiga en Ramot de Galaad? Y uno decía de una manera, y otro decía de otra. Y salió un espíritu y se puso delante de Jehová, y dijo: Yo le induciré. Y Jehová le dijo: ¿De qué manera? Él dijo: Yo saldré, y seré espíritu de mentira en boca de todos sus profetas. Y él dijo: Le inducirás, y aun lo conseguirás; ve, pues, y hazlo así”.

Este pasaje revela varios errores y peligrosas enseñanzas del Sr. Heiser, que dice que “Dios se reunió con su hueste (consejo) celestial para decidir cómo eliminar al rey Acab”. No es cierto. Acabamos de leer que en el versículo 20 el pasaje dice: “Y Jehová dijo: ¿Quién inducirá a Acab para que suba y caiga en Ramot de Galaad?”. Dios solamente preguntó quién iba a persuadir a Acab. Él YA HABÍA DECIDIDO CÓMO moriría Acab: moriría en la batalla de Ramot de Galaad. Lo que él llama “consejo divino” de seres espirituales NO TOMÓ LA DECISIÓN que el Sr. Heiser dijo que tomaron.

Pero lo que resulta más perturbador es que el Sr. Heiser enseña que Dios buscó consejo en el espíritu que dio un paso adelante y se ofreció a cumplir con la tarea de persuadir a Acab. Sepamos que era un espíritu mentiroso. Eso significa que era un espíritu maligno. Sí, incluso los espíritus malignos sirven a los propósitos de Dios. Alguien tenía que matar a Jesús, porque eso servía al propósito de Dios, y nos lo dice claramente la Biblia en Hechos 4:27-28. También Satanás fue utilizado para poner a prueba la fe de Job (ver Libro de Job). Y vemos otro ejemplo más de esta verdad cuando Dios envió a un espíritu malo para que atormentara al rey Salomón (1 Samuel 16:14). Sin embargo, lo que nunca vemos en las Escrituras inspiradas por Dios es que el Señor buscara consejo en los ángeles para darles voz y voto en Sus decisiones.

¿Cómo puede alguien afirmar que es cristiano y enseñar que Dios busca consejo en espíritus malos, cuando ni siquiera consulta con los santos ángeles para tomar Sus decisiones? Dios ofrece opciones limitadas (2 Samuel 24:12; 1 Crónicas 21:10), y hasta podemos decidir que Le rechazamos. Sin embargo, no tenemos voz ni voto en Sus decisiones. El Sr. Heiser insiste varias veces en que Dios consulta con todo tipo de seres espirituales en el Cielo para que Le ayuden a tomar decisiones. Y lo repetimos una vez más: la Biblia nos dice que Dios no consulta con los ángeles para tomar Sus decisiones. ¿Cómo puede el Sr. Heiser decir que Dios consulta a un espíritu mentiroso? Además, leemos en la Biblia lo siguiente: “Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero?” (Romanos 11:34).

“Vigilantes” espirituales que toman decisiones por Dios... según Michael Heiser

El Sr. Heiser hábilmente intenta demostrarles a los cristianos que los seres espirituales conocidos como “vigilantes” también aparecen en la Biblia, y que participan de las decisiones de Dios. Eso no es verdad, como lo demostraremos aquí. El Sr. Heiser dice que cuando Dios decidió castigar a Nabucodonosor con una locura pasajera, permitió que unos seres espirituales llamados “vigilantes” tomaran la decisión por Él. Heiser afirma que Daniel 4:17 es prueba de ello porque dice: “La sentencia es por decreto de los vigilantes”.

Señala que el versículo 24 nos hace saber que el Altísimo actuó de acuerdo al decreto de esos vigilantes. ¡Qué buen intento de engaño! Ahora veremos lo que revela el cuarto capítulo de Daniel sobre el decreto de los vigilantes y la decisión del Altísimo. El capítulo cuatro de Daniel comienza con las palabras del rey Nabucodonosor. El rey dice: “Nabucodonosor rey, a todos los pueblos, naciones y lenguas que moran en toda la tierra: Paz os sea multiplicada. Conviene que yo declare las señales y milagros que el Dios Altísimo ha hecho conmigo” (Daniel 4:1-2). En el versículo cinco el rey nos dice que tuvo un sueño que lo asustó: “Vi un sueño que me espantó, y tendido en cama, las imaginaciones y visiones de mi cabeza me turbaron. Por esto mandé que vinieran delante de mí todos los sabios de Babilonia, para que me mostrasen la interpretación del sueño. Y vinieron magos, astrólogos, caldeos y adivinos, y les dije el sueño, pero no me pudieron mostrar su interpretación, hasta que entró delante de mí Daniel, cuyo nombre es Beltsasar, como el nombre de mi dios, y en quien mora el espíritu de los dioses santos. Conté delante de él el sueño, diciendo...” (Daniel 4:5-8).

Hasta aquí es Nabucodonosor quien habla. Y sabemos que el discurso de Nabucodonosor hasta ahora refleja las creencias de un pagano. Nos dice directamente que el nombre de Daniel, Beltsasar, es el nombre de su dios (versículo 8). ¿Qué más hay que leer para saber en este punto de la historia que Nabucodonosor es un adorador de ídolos? Hay más, sin embargo. El rey convoca a sabios, magos, astrólogos, caldeos y adivinos para que interpreten su sueño. Ningún seguidor del Dios de Israel haría eso, sabiendo que Dios lo prohíbe estrictamente (Deuteronomio 18:10-12). Además, el rey dice que en Daniel “mora el espíritu de los dioses santos”. Ningún creyente en el Dios de Israel en el Antiguo Testamento, y ningún cristiano del Nuevo Testamento, se referiría jamás a Dios como “dioses santos”. Entonces, el discurso de Nabucodonosor claramente está lleno de ideas y expresiones paganas. Y “vigilantes” es una de esas expresiones. En el versículo 13 sigue todavía el discurso de Nabucodonosor, que dice: “Vi en las visiones de mi cabeza mientras estaba en mi cama, que he aquí un vigilante y santo descendía del cielo” (versículo 13).

Revela lo que dijeron el “vigilante” y el “santo” y luego termina contando su sueño al repetir las palabras que oyó en ese sueño. Dice que los “vigilantes” y “santos” dijeron: “La sentencia es por decreto de los vigilantes, y por dicho de los santos la resolución...”.

El Sr. Heiser distorsiona las palabras de un pagano como “respaldo” de la creencia en seres espirituales llamados “vigilantes” que supuestamente ayudan a Dios a tomar decisiones. Pero Daniel identifica claramente quiénes son estos “vigilantes” que decretan. Son el Altísimo, todos ellos son el Altísimo. Daniel dice: “la sentencia del Altísimo, que ha venido...” (Daniel 4:24). Recordemos que aquí el que es claramente pagano es Nabucodonosor. De modo que lo que él dice refleja el entendimiento pagano del plano espiritual. Y ese entendimiento pagano se condice con lo que enseña el Sr Heiser sobre el mundo de los espíritus, lo que significa que el Sr. Heiser está promoviendo ideas paganas.

Repetimos: Nabucodonosor es el que dijo que era decreto de los vigilantes. No lo dijo Daniel. El rey pagano llama “vigilantes” y “santos” a los mismos seres que Daniel llama el Altísimo. Esto traza un contraste directo entre las ideas paganas de Nabucodonosor y las inspiradas por Dios en Daniel respecto del mundo espiritual. El entendimiento pagano de Nabucodonosor de los asuntos espirituales considera que los vigilantes son espíritus diferentes involucrados en el decreto de “los santos” que también son espíritus diferentes.

No debe sonar extraño que hable en plural porque los paganos creen en múltiples dioses. Y el verdadero Dios es TRES personas. Hay pluralidad en ambos lados. Para el pagano la pluralidad del Altísimo son tres espíritus diferentes. Para Daniel, inspirado por Dios, la persona de tres del Altísimo sigue siendo UN SOLO Dios. De modo que no, este pasaje no nos dice que hay espíritus “vigilantes” de menor rango que ayudan a Dios a tomar Sus decisiones. Este pasaje nos dice que eso es lo que piensan y entienden los PAGANOS. Nabucodonosor era pagano. Las tres personas de Dios mencionadas en este pasaje son vigilantes y santos SOLAMENTE para Nabucodonosor el pagano. Para Daniel, los mismos “vigilantes” y “santos” tienen todos el mismo rango porque son las personas del Altísimo trino y uno. En conclusión: el Sr. Heiser queda desenmascarado como alguien que enseña a ver el mundo espiritual con ojos PAGANOS, y no a través de la sabiduría del Altísimo.

Jamás olvidemos que la Biblia registra las palabras de Dios (varios pasajes), las palabras de los paganos (varios pasajes), las palabras de los seguidores de Cristo (varios pasajes), las palabras de diablos y demonios (Marcos 5:7-12 y más), las palabras del propio Satanás (Lucas 4:6 y otros) e incluso las palabras de animales (Números 22:28-30). Ahora, si tomamos las palabras de Satanás y se las adjudicamos a Dios, estamos en un grave error. Si tomamos las palabras de paganos y se las adjudicamos a los santos, estamos en un error. ¿Entendemos ahora lo importante que es saber QUIÉN está hablando en las Escrituras?

Nabucodonosor, un PAGANO, es quien habló de vigilantes y dijo que emitieron un decreto. Pero cuando un santo de Dios interpretó el mismo sueño, corrigió esa idea y le dijo al rey que el decreto de los llamados vigilantes no era de ningunos vigilantes. Era el decreto del Altísimo (Daniel 4:24).

Los dioses de las naciones, según Michael Heiser

El Sr. Heiser enseña que cuando Dios confundió las lenguas de los hombres en Babel obligándolos a dejar de construir la torre, también puso a un ángel supervisor sobre cada uno de los grupos de las familias dispersas de la Tierra, que luego se convirtieron en naciones. Además, dice que Dios se reservó a Israel (nación que se formaría después) bajo Su propia supervisión. En algún momento, según dice Heiser, esos ángeles supervisores cayeron de la gracia de Dios y en lugar de enseñar a las naciones a adorar a Dios les enseñaron a adorarlos a ellos. Es la explicación de Heiser... la explicación pagana, de por qué cada nación tiene sus propios dioses.

El primer problema es que lo que afirma Heiser no aparece en ningún lugar de la Biblia. Pero el Sr. Heiser fue muy hábil al seleccionar pasajes bíblicos y distorsionarlos para tratar de hacer que el paganismo parezca cristiano. El pasaje principal que usa para el origen de los dioses de las naciones es Deuteronomio 32:8-9, que dice: “Cuando el Altísimo hizo heredar a las naciones, cuando hizo dividir a los hijos de los hombres, estableció los límites de los pueblos según el número de los hijos de Israel”. Pero según el Sr. Heiser lo que dice ese pasaje es que “cuando Dios separó a los pueblos por sus lenguas le asignó un ser angélico a cada nación para que la gobernara y esos fueron los seres espirituales de Su consejo divino. Pero decidió que Él sería el supervisor directo de Israel”.

Antes de explicar lo que está diciendo Deuteronomio 32:8-9 tenemos que preguntarnos algo: ¿En qué parte de ese pasaje leemos algo sobre ángeles supervisores de algún divino consejo, designados para que gobernaran a las naciones dispersas? ¡No aparece nada de eso aquí! Ahora, tenemos que señalar que el Sr. Heiser nos recuerda que el texto hebreo original de Deuteronomio 32:8-9 dice “hijos de Dios” en lugar de “hijos de Israel”, dando a entender aquí que los seres angélicos son los hijos a los que hace referencia, no seres humanos mortales. Veamos, si reemplazamos “hijos de Israel” por “hijos de Dios” ¿cambia algo? No, en absoluto. ¿Olvidamos tan fácilmente que los ángeles no son los únicos hijos de Dios? Los mortales que sirven a Cristo también son los hijos de Dios porque son hermanos de Cristo a través de cuyo Espíritu han sido adoptados por el Padre... el Padre de Cristo, que es la razón por la que claman “Abba, Padre “ (Romanos 8:15).

“El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios” (Romanos 8:16). Pero volvamos a los tiempos del Antiguo Testamento para ver si a los santos mortales se les consideraba hijos de Dios antes de los tiempos de Cristo, porque lo que sucedió en Babel es Antiguo Testamento. La verdad es que, como Cristo es el Salvador en AMBOS testamentos, Sus seguidores son hijos de Dios en AMBOS testamentos. “Jehová ha dicho así: Israel es mi hijo, mi primogénito”, nos dice Éxodo 4.22. Éxodo es Antiguo Testamento. También leemos que Dios le dijo a Israel: “Hijos sois de Jehová vuestro Dios...” (Deut. 14:1). Deuteronomio es Antiguo Testamento. Lo más interesante es que leemos que los descendientes naturales de Jacob —cuyo nombre Dios cambió a Israel— lo mismo que los gentiles que reciben al Dios de Israel, TODOS son llamados hijos de Dios. “Con todo, será el número de los hijos de Israel como la arena del mar, que no se puede medir ni contar. Y en el lugar en donde les fue dicho: Vosotros no sois pueblo mío, les será dicho: Sois HIJOS DEL DIOS VIVIENTE” (Oseas 1:10).

La insistencia del Sr. Heiser en llamar a los hijos de Israel hijos de Dios en Deuteronomio 32:8-9 no hace que el pasaje se refiera a seres angélicos ya que vimos que los santos mortales también son llamados hijos de Dios. Y más aún, el versículo nueve del mismo pasaje identifica quiénes son los hijos de Israel/Dios. “Porque la porción de Jehová es su pueblo; Jacob la heredad que le tocó” (Deut. 32:9). Jacob no era un ser angélico. Era un hombre. Todos sus hijos, sean israelitas o gentiles, son mortales. Todos esos mortales que sirven a Su Dios... el Dios de Israel, son hijos de Israel y son hijos de Dios. Hijos mortales. Entonces ¿dónde queda todo en lo referente a los seres divinos en ese pasaje de Deuteronomio 32:8-9? Solo se mencionan tres tipos de seres: 1. El Altísimo, que sabemos que es el Señor. 2. Los hijos de Adán, que sabemos que son mortales comunes, y 3. Los hijos de Israel/Dios, que también han sido identificados como mortales que sirven al Dios de Israel. ¿De dónde saca entonces el Sr. Heiser una cantidad de seres angélicos que son ángeles supervisores de las diversas naciones?

¿Qué significa entonces Deuteronomio 32:8-9?: “Cuando el Altísimo hizo heredar a las naciones, cuando hizo dividir a los hijos de los hombres, estableció los límites de los pueblos según el número de los hijos de Israel. Porque la porción de Jehová es su pueblo; Jacob la heredad que le tocó.” El Altísimo es Dios, quien dividió a las personas por lengua. Los dispersó por el mundo (Génesis 11:7-9). “Estableció los límites de los pueblos según el número de los hijos de Israel/Dios” significa que Dios determinó los límites de todas las naciones.

Por supuesto, la gente migra libremente por el mundo. Y las tierras se ganan y se pierden en las guerras. Los límites a los que se hace referencia aquí son los que delimitaban dónde comienza la Tierra Prometida... herencia reservada para los descendientes de Abraham, Isaac y Jacob incluso desde antes de que nacieran. Así, las naciones podían hacer la guerra todo lo que quisieran, conquistar y perder tierras, hacer que sus límites cambiaran, tal como lo vimos a lo largo de la historia. Pero la Tierra Prometida es tierra cuyos límites estableció Dios para Su pueblo... ese que camina en obediencia a Él.

¿Qué significa “según el número de los hijos de Israel/Dios”? Recordemos que los hijos de Jacob (Israel) comienzan con solo doce personas, que son sus hijos. Pero también recordemos lo que Dios dijo sobre el número de los hijos de Israel: Serán tan numerosos como “la arena del mar” (Oseas 1:10). Sin embargo, la nación no crecería de repente sino a lo lago de los años. A medida que crecía la población de Israel necesitarían más tierra. Por eso sus límites son según el número de los hijos. No es especulación. Es lo que dicen las Escrituras.

Leemos que Dios dijo: “Poco a poco los echaré de delante de ti, hasta que te multipliques y tomes posesión de la tierra” (Éxodo 23:30). Y también: “Y si Jehová tu Dios ensanchare tu territorio, como lo juró a tus padres, y te diere toda la tierra que prometió dar a tus padres, siempre y cuando guardares todos estos mandamientos que yo te prescribo hoy, para ponerlos por obra; que ames a Jehová tu Dios y andes en sus caminos todos los días; entonces añadirás tres ciudades más a estas tres” (Deuteronomio 19:8-9). Dios ensancha el territorio para una nación de hijos de Israel/Dios cada vez más numerosos. Por eso “según el número de los hijos de Israel/Dios”.

¿Qué hay del príncipe de Persia, Grecia e Israel?

El Sr. Heiser sigue distorsionando las Escrituras de la Biblia para respaldar la creencia de que Dios puso a un ángel supervisor sobre cada nación, y que luego esos ángeles en algún punto se rebelaron y se convirtieron en los dioses ídolos de las naciones. Utiliza así, distorsionándolos, algunos pasajes para respaldar esa creencia errónea como lo hace con Daniel 10:13, 20-21: “Mas el príncipe del reino de Persia se me opuso durante veintiún días; pero he aquí Miguel, uno de los principales príncipes, vino para ayudarme... y al terminar con él, el príncipe de Grecia vendrá...  y ninguno me ayuda contra ellos, sino Miguel vuestro príncipe.”

Heiser usa estos pasajes de la Biblia para respaldar la idea de que a cada nación se le asignó un príncipe... un ser angélico. El pasaje muestra que Persia tiene un príncipe. Grecia tiene un príncipe, y Miguel es el príncipe de Israel. El ser de la visión de Daniel claramente es un ángel de Dios (Daniel 10:5-6). Este mismo ser le dice a Daniel que un príncipe del reino de Persia se le opuso. Ningún mortal puede por su propia fuerza oponerse a un ángel. Por eso el príncipe que se le opuso también era algún tipo de ser angélico. Y en el versículo veinte nos enteramos de que vendrá un príncipe de Grecia. Lo más interesante es que nos enteramos de que Israel tiene un príncipe: Miguel. Como al Miguel del libro de Daniel no se lo llama arcángel no podemos saber con certeza si es el arcángel Miguel que vemos en Judas 9 en una disputa con el diablo. Sospechamos que sí lo es, porque es el príncipe de Israel y Moisés fue uno de los liberadores de Israel.

Lo que sí sabemos con certeza es que todos los príncipes del capítulo de Daniel son ángeles o algún tipo de ser espiritual, y que están sobre reinos. Por eso, expliquemos por qué rechazamos con vehemencia la enseñanza de Michael Heiser de que Dios puso a un ángel sobre cada nación ya desde la dispersión en la torre de Babel. Ante todo, Persia, Grecia e Israel no son simplemente naciones individuales. Son todos reinos que comprendían a muchas naciones. Y sí, aunque no pensamos comúnmente que Israel es un reino, sí lo es. Israel comprende a muchas naciones porque muchos gentiles se han unido a Israel desde los tiempos bíblicos al aceptar al Dios de Israel.

La Biblia dice que una multitud de toda clase de gentes salió de Egipto (Éx. 12:38). También, Jesús es el Rey de Israel y habla de Su reino venidero (Lucas 22:29-30). Israel tiene un rey, así que Israel es un reino. Sin embargo, no tenemos base bíblica para decir que Dios asignó a cada nación o incluso a cada reino un ángel supervisor responsable de enseñarle a su nación asignada que siguieran al Dios de Israel. Recordemos que el Sr. Heiser afirma que el ángel/príncipe supervisor de cada nación traicionó a Dios y rebeló a su nación para que les adoraran a ellos en lugar de adorar a Dios. Con la lógica de Heiser estaríamos obligados de acusar incluso a Miguel, príncipe asignado a Israel, de incumplir su tarea como supervisor.

¿No se volvió Israel a otros dioses para adorarlos, varias veces? Sin embargo, nunca leemos que Miguel haya caído de la gracia de Dios o incluso que deseara que le adoraran a él en lugar de adorar a Dios, o que se convirtiera en ídolo de alguna nación. El Sr. Heiser responde a eso diciendo que la idolatría de Israel provino de su libre voluntad. Que Miguel solo estaba allí para influir y dirigirlos pero que no podía controlar su voluntad. Pero ¿cómo podemos decir que Miguel, lo mismo que los así llamados ángeles supervisores, era el que influía a las naciones hacia Dios si nunca vemos a Miguel interactuando con Israel? Para influir en alguien hace falta interactuar con ese alguien.

En Daniel nos enteramos simplemente de que Miguel, obviamente un ángel más potente que el que fue enviado a darle un mensaje a Daniel, solamente ayuda a ese ángel más débil a pelear para que pueda entregarle el mensaje a Daniel. No leemos que Miguel hablara con Daniel... ni con nadie de Israel para tal caso. Solo hay otra ocasión en la que aparece Miguel en la Biblia y es en disputa con el diablo por el cuerpo de Moisés, y en guerra con Satanás y otros ángeles caídos. ¿Eso constituye supervisión e influencia en la nación/reino de Israel? No se puede influir en alguien con quien no hablas. En el caso de Israel se nos dice que de hecho varios ángeles tuvieron participación cuando Israel recibió la ley y mensajes de Dios (Hechos 7:53; Gálatas 3:19; Hebreos 2:2). Pero a ninguno de esos ángeles se le identifica como Miguel.

¿Es posible que Miguel enviara a esos ángeles? No. Porque los ángeles que hablaron con personas de Israel se identificaron como enviados desde la presencia de Dios, y/o tan solo dicen directamente que Dios los ha enviado. No mencionan a Miguel (Zacarías 2:3-4; Lucas 1:26; Apocalipsis 22:16). Se demuestra que lo que enseña el Sr. Heiser sobre ángeles “supervisores” e “influyentes” es falso en el caso de Miguel. ¿Por qué aplicaríamos lo que propone en el caso de los otros ángeles “supervisores de naciones?

En las Escrituras inspiradas por Dios no hay el respaldo para la enseñanza de que Dios asignó un ángel a cada nación para que la supervisara e influyera en ella. Entonces ¿fue Satanás que asignó ángeles a las naciones? Después de todo, él comanda un reino. Jesús lo dice con claridad (Mateo 12:26; Lucas 11:18). El apóstol Pablo incluso habla de la existencia de principados satánicos cuando les dice a los creyentes que se vistan de toda la armadura de Dios para poder luchar contra la maldad espiritual en los lugares celestes (Efesios 6:11-12).

¿Qué es un principado? Es el dominio de un príncipe. Ahora, si hay principados espirituales de maldad, estarán gobernados por un príncipe espiritual de maldad. Pero ¿quién lo puso allí? ¿Dios o Satanás? ¿Por qué diríamos que el nombramiento es un acto de Dios, cuando Satanás también gobierna un reino? La única vez que vemos explícitamente a Dios dando dominio sobre esta tierra es cuando les dio dominio a Adán y Eva sobre la tierra antes de que pecaran.

No hay absolutamente ningún lugar en las Escrituras donde leamos que Dios da dominio siquiera a un solo ángel santo como reemplazo de Adán y Eva cuando pecaron y perdieron el dominio. De hecho, sí se nos dice quién es el que tiene dominio ahora: Satanás. “Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos” (2 Cor. 4:3-4).

Jesús ya nos dijo que Satanás gobierna un reino. Los reyes designan a subgobernantes. Por qué no pensaríamos que fuera Satanás quien designó a los príncipes de maldad sobre los principados espirituales de maldad? La Biblia nos revela que por cierto tiene el poder para hacerlo. Eso no significa que Dios no tenga control. Vimos cómo Miguel ayudó al ángel de Dios que luchó con un príncipe de maldad. Ese ser espiritual de maldad, aunque fuera un príncipe, no pudo impedir que el ángel diera el mensaje de Dios a Daniel. La realidad es que Satanás es el dios de este mundo. Tiene un reino. Hay principados espirituales de maldad sobre los cuales un príncipe de maldad gobierna. Pero vemos que el Sr. Heiser dice que fue Dios quien designó a los príncipes de maldad. ¡Eso es increíble!

¿Podría ser que el dios de este mundo no sea Satanás y que incluso si lo es, no pueda designar a príncipes sobre los principados? No, no puede ser. Porque Lucas 4:1-7 dice con claridad que el diablo tiene poder para designar gobernantes sobre reinos. Leemos que “le llevó el diablo a un alto monte, y le mostró en un momento todos los reinos de la tierra. Y le dijo el diablo: A ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos; porque a mí me ha sido entregada, y a quien quiero la doy. Si tú postrado me adorares, todos serán tuyos.” (Lucas 4:5-7).

¿Qué más necesitamos para entender que en algún momento después de que cayeran Adán y Eva, el dominio sobre los reinos de todo el mundo se le entregó al diablo junto con el poder para designar a quien él quiera para que los gobierne? Y, sin embargo, lo que dice el Sr. Heiser es que Dios se equivocó al designar ángeles sobre las naciones... ángeles que Le traicionaron. No podemos decir que a Satanás se le asignó dominio cuando era un ángel santo porque Dios les asignó dominio a Adán y Eva, y Satanás ya era malo para cuando el hombre fue puesto en el jardín... mucho antes de la torre de Babel.

Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza

Finalmente, veamos lo que afirma el Sr. Heiser sobre cuando Dios dijo: “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza”. Dice que Dios no les hablaba a las otras personas de la Trinidad sino a su “consejo divino de seres espirituales”. La retorcida lógica de Heiser es que los miembros de la Trinidad no se dirían algo como eso porque las tres personas de Dios siempre saben lo que las tres están pensando. Hay dos graves problemas con esa afirmación. Primero, decir que el Señor le hablaba a un consejo celestial de seres divinos cuando dijo eso es directamente añadir algo a las Escrituras. En la Biblia no hay ningún pasaje que diga algo así. En segundo lugar, si las personas de la Trinidad no hablan entre ellas, ¿por qué leemos cosas como: “Mi Hijo eres tú, Yo te he engendrado hoy” (Hebreos 1:5)? ¿No es Dios hablándole a Dios el Verbo? ¿No sabía ya Dios el Hijo lo que Dios Padre estaba pensando? Dios el Verbo, que fue hecho carne, le respondió a Dios diciendo: “Mas me preparaste cuerpo” (Hebreos 10:5). ¿No sabría ya Dios que Él había preparado un cuerpo para Dios el Verbo?

¿Por qué enseña entonces el Sr. Heiser que no se dicen otras cosas que ya saben? Si fuera así, no leeríamos: “Por mí mismo he jurado, dice Jehová” (Génesis 22:16). Y también: “Porque cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por otro mayor, juró por sí mismo” (Hebreos 6:13).

¡Para jurar tienes que hablar! ¿Cómo es que eso no constituye hecho de que la Trinidad habla con la Trinidad? ¿Cómo puede Dios el Hijo, como eterno Sumo Sacerdote en los cielos, interceder por nosotros ante Dios Padre sin hablarle? Leemos que “Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros” (Romanos 8:34). También se nos habla de que Jesús intercede por nosotros en Hebreos 7:25 y 1 Juan 2:1, donde se nos dice que Él es nuestro abogado con el Padre. ¿Cómo podrías ser abogado de alguien sin hablarle a Aquel ante quien quieres defenderlo? ¿De veras pensamos que el Padre no nos vio cuando pecamos? Como si Dios el Hijo tuviera que primero informarle al Padre que volvimos a pecar. ¡Una idea ridícula! ¡Un sinsentido pagano!

Lo que enseña Michael Heiser puede parecer cristiano, pero si lo miras de cerca verás que tiene muchas influencias del paganismo.

“Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo” (2 Corintios 11:3).

“...para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error” (Efesios 4:14).

Traducción al español de Karin. F. Handley

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