Se enseña que el Ave María se remonta a la Santa Biblia, concretamente en Lucas 1:42. Así que, si es cierto, la misma Biblia debe reflejar esa enseñanza, lo cual es exactamente lo que vamos a averiguar comparando los versículos del Ave María con los versículos de la Palabra de Dios.
Dios te salve, María...
La oración se abre con las palabras: Dios te salve, María. Llena eres de gracia. El Señor es contigo. Esas palabras deberían ponernos sobre alerta. ¿Por qué? Por dos razones. Primero, estamos hablando de una oración. El Señor Jesús nos dice de manera muy clara que dirijamos nuestras oraciones al Padre, no a María. Él dice: "Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos..." (Mateo 6:9-13).
Segundo, María está muerta. Y hablar/consultar a los muertos (nigromancia) está estrictamente prohibido por Dios. De hecho, hablar a los muertos es una abominación ante Dios. Leemos: "No sea hallado en ti... quien consulte a los muertos. Porque es abominación para con Jehová" (Deuteronomio 18:10-12).
No hay manera de eludir el hecho de que el Ave María va en contra de las instrucciones del Antiguo Testamento que condenan hablar a los muertos. Y también va en contra de las instrucciones de Jesús de orarle al Padre. En eso sabemos que el Ave María no se inspiró por Dios, al menos no por el Dios de la Biblia cristiana.
Puede que nos preguntemos, ¿qué tiene de malo orar "Bendita eres entre todas las mujeres. Y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús"? No había nada de malo en esas palabras cuando Elisabet las pronunció (Lucas 1:42), porque estaba hablando a una María VIVA. Decir las mismas palabras hoy lo cambia todo. Constituye la práctica de la nigromancia, es decir, hablar a los muertos, lo que es una abominación (Deut. 18:10-12).
La oración sigue así: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Recordemos que Jesús se llamaba el Hijo del hombre y también el Hijo de Dios. "Hijo del hombre" habla de su humanidad. Como hombre (la habitación terrenal de Dios), María era su madre, aunque no su madre biológica. Lo sabemos porque María nació pecadora como el resto de nosotros. La misma María dice que Dios es su Salvador. Leemos: "Entonces María dijo: ...mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador." (Lucas 1:46-47)
María sabía que necesita salvación al igual que el resto del mundo entero. La Biblia desde Génesis hasta Apocalipsis gira en torno a que Jesús salva al mundo de sus pecados. Si María hubiera sido libre de pecado, no tendría ningún Salvador. Pero acabamos de leer que ella tiene el mismo Salvador que tienen todos los cristianos. Jesús, el Hijo del hombre (la parte humana de él), por otra parte, nunca, en ninguna parte de las Sagradas Escrituras dice que tiene un Salvador. No tiene ninguno, porque nunca pecó. Pero María sí dice que tiene un Salvador.
El hecho de que María haya nacido pecadora significa solo que era la madre de Jesús el hombre en el sentido de que desempeñó el papel de madre en la vida terrenal de Jesús el hombre. Pero el Ave María eleva a María a "Madre de Dios". Deberíamos recordar que la Biblia nos dice claramente que Dios no tiene madre.
Es importante entender que Jesús se identifica a sí mismo como Melquisedec al decir, "Abraham vuestro padre se gozó de que había de ver mi día; y lo vio, y se gozó" (San Juan 8:56). Recordemos que Abraham vivió en el Antiguo Testamento, desde Génesis. Jesús el hombre no nació hasta más de dos mil años más tarde. Pero dice que Abraham vio Su día. Traducción: Abraham lo vio. ¿Cómo fue posible? Respuesta: Jesús le apareció a Abraham — cuyo nombre Dios cambió de Abram — como epifanía allá en Génesis. Una epifanía es una apariencia física de un espíritu. Esa epifanía se llama Melquisedec (Génesis 14:17-19, Hebreos 7:1, Hebreos 6:20).
Ahora bien, vamos a considerar lo que se revela sobre Melquisedec: "Porque este Melquisedec...que salió a recibir a Abraham...sin padre, SIN MADRE, sin genealogía; que ni tiene principio de días ni fin de vida..." (Hebreos 7:1-5). ¿Cómo vamos a decir "Madre de Dios" a la luz de Hebreos 7:1-5?
Ruega por nosotros pecadores
Si le oramos a María diciendo "Ruega por nosotros pecadores", la convertimos en mediadora entre Dios y los hombres. Pero la Biblia nos dice que Jesús es el único Mediador entre Dios y los hombres. Y el mismo Jesús nos dice que oremos directamente al Padre. Él, como nuestro Sumo Sacerdote eterno, intercederá por nosotros. El Ave María no proviene de la Biblia cristiana, lo cual significa que fue creada después, y sin apoyo bíblico. Proviene del paganismo que sí fomenta el consultar a los muertos. Sea cual sea la forma del paganismo en cuestión. Esta oración se dirige directamente a María... una persona muerta. Eso es nada menos que caer en el grave pecado de consultar a los muertos. Aunque los libros canónicos de la Biblia cristiana no dicen cuándo ni cómo murió María, sabemos que sí está muerta.
La Biblia se ocupa de la información y las enseñanzas importantes para nuestra salvación, no para satisfacer nuestras curiosidades. La única devoción que le debemos a María debería expresarse solo al hablar DE ella. No podemos hablarle A ella. Y esa devoción no debería pasarse. Consideremos las palabras del mismo Señor Jesús cuando alguien — sin o con querer — desvió la atención de Él alabando a María cuando le debemos a Jesús, Mediador entre Dios y los hombres, alabanza y adoración que se expresan por obedecer a Su Palabra. Leemos: "Mientras él decía estas cosas, una mujer de entre la multitud levantó la voz y le dijo: Bienaventurado el vientre que te trajo, y los senos que mamaste. Y él dijo: Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan" (Lucas 11:27-28).