¿Vino Jesús a traer paz internacional? - Podcast de Manna Minutes

 

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De la paz internacional, Jesús dijo, "No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada. Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; y los enemigos del hombre serán los de su casa" (Mateo 10:34-36).

La respuesta queda bien clara, la primera venida de Cristo no era para traer la paz internacional perpetua. De hecho, vemos que el evangelio de Jesús y la vida en este mundo actual están estrechamente vinculados al conflicto serio en familias, aldeas, pueblos, naciones y hasta regiones enteras.

La persecución de los cristianos y la espada

Muchos cristianos alrededor del mundo sufren persecución horrible, tortura, y el martirio por su fe en Jesús. Esto es la espada espiritual que se trajo sobre la tierra cuando Jesús vino por primera vez.

El mundo odia a Jesús; por lo tanto, persigue a sus discípulos (San Juan 15:18-25). Satanás es el dios de este mundo actual (2 Corintios 4:3-4, Mateo 4:8-9). Esto no significa que Dios no manda. Significa que los gobiernos del mundo y los estilos de vida tienden a estar en total desacuerdo con el gobierno de Dios. El Señor siempre tiene la autoridad absoluta. Tengamos en cuenta el hecho de que el gobernante más poderoso y malo que mandará en este mundo actual, el Anticristo (el hijo de perdición), ni siquiera puede aparecer y entrar en funciones hasta que Dios no lo permita (2 Tesalonicenses 2:3-6).

La paz internacional no existe porque los cristianos no viven en obediencia al dios de este mundo actual, Satanás. En cambio, son fieles a otro Rey, Jesús. Imagínese si usted tuviera que vivir en un país gobernado por un rey a quien no era fiel, y que era fiel al rey de otro país. Se enfrentaría constantemente al conflicto serio.

La paz internacional en Lucas 2:14

Si Cristo no vino a traer paz universal, ¿por qué dice Lucas 2:14, "¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!"? Claro que Cristo es nuestro regalo y la más grande demostración del amor de Dios para con los hombres. No obstante, enfoquémonos en las palabras, "y en la tierra paz" en Lucas 2:14.

Existe cierta paz en la tierra que fue hecho posible por la obra de Cristo. Pero, no es la paz internacional. Los hombrs ya pueden tener relaciones pacíficas los unos con los otros si son VERDADEROS discípulos de Cristo. Hay muchas cosas que por miles de años han puesto a los hombres en conflicto y guerra los unos contra los otros.

El mejor ejemplo es la paz que Jesús brindó entre Israel natural (los descendientes naturales de Abraham) y los gentiles (los demás pueblos de la tierra). La separación entre el judío y el gentil se ve por primera vez en el Antiguo Testamento. No comían juntos (Génesis 43:32) como Dios había dado leyes alimenticias estrictas (Levítico 3:17, 7:26-27, Deuteronomio 14:3-21). Comer juntos es disfrutar de la comunión con otra persona. Por esto los creyentes tienen la costumbre de reunirse y comer la Santa Cena juntos (1 Corintios 11:33). Las enseñanzas sobre la separación entre el judío y el gentil también se ve en Deuteronomio 7:1-6.

El apóstol Pedro dijo, "...Vosotros sabéis cuán abominable es para un varón judío juntarse o acercarse a un extranjero..." (Hechos 10:28).

El Antiguo Testamento no enseña que Dios rechazaba a los gentiles, también conocidos como naciones, extranjeros, griegos y paganos, para que no pudieran tener comunión con él. Si fuera así, las escrituras del Antiguo Testamento no nos dirían que todo gentil que quería celebrar la Pascua judía, como hacía Israel, se sentía libre de hacerlo. Después de circuncidarse, al gentil le fue permitido participar de las costumbres israelíes. Dios dijo que se lo considerara como uno que nació descendiente de Abraham según la carne (Éxodo 12:43-50). De hecho, hasta los judíos nacidos en Israel no se consideraban judíos hasta que no se circuncidaran (Éxodo 12:48).

Además, leemos en Ester 8:17 que muchos (gentiles) se hicieron judíos. Ser judío a los ojos de Dios va mucho más allá de ser descendiente natural de Abraham (Romanos 2:28-29, 9:6-7, San Juan 8:37-44). Sólo por tomar la decisión de hacer del Dios de Israel nuestro Señor personal nos hacemos judíos (Rut 1:16).

Muchos gentiles se niegan a aceptar al único Dios verdadero, el Dios de Israel como su Dios. Asímismo, muchos en Israel se niegan a obedecer al Señor, su Dios. A lo largo de las escrituras leemos que los gentiles a menudo eran las herramientas que Dios usó para castigar a Israel mediante la esclavitud, maltrato, y la opresión cruel.

La separación entre el judío y el gentil en los tiempos del Antiguo Testamento así como la opresión horrible de Israel a manos de los gentiles es cosa que ambas partes han malentendido y que ha causado amargura, desconfianza, y antipatía los unos hacia los otros y hacia Dios.

Sin embargo, gracia a la obra de Cristo, Dios ha derribado la pared de separación que era una barrera a la paz en la tierra entre los hijos de Israel y el resto del mundo. Pero, la paz en la tierra entre Israel y los cristianos que no son descendientes de Abraham no es lo mismo que la paz internacional.

"Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades" (Efesios 2:13-14).

Hay relaciones pacíficas además de las que existen entre judíos y gentiles. Muchos otros creyentes pueden disfrutar de la paz en la tierra con gente contra quienes serían enemigos si no fuera por su caminar con Jesús. Otra vez, estas relaciones pacíficas no equivalen a la paz internacional.