Para abordar el tema de los sueños recurrentes con personas, vamos a mirar un ejemplo de la vida real. Cada situación es distinta, pero seguro que encontrará parecidos con sus sueños recurrentes con personas.
Durante unos cinco años Ximena (nombre ficticio) tuvo sueños recurrentes con Damián (nombre ficticio). Le gustaba a Damián aunque él no le gustaba a ella. Gracias a la intervención del hermano de Damián, salieron juntos una vez, y se escribieron unos pocos correos en el transcurso de unos cinco años. Al principio, Damián parecía normal. Pero con el tiempo Ximena se fue dando cuenta de que no era el caso. Damián se negó a escribir verdaderos correos y a mantener verdaderas charlas. Era de lo más reservado, tímido, miedoso, con una falta total de confianza en sí mismo. ¿O es que tuviera un lado oscuro? Eso sospechamos por su reacción cuando Ximena le dijo que ni siquiera era posible ser su amiga debido a que nunca quería hablar de verdad. Ahí es cuando se mostró tal y como es en realidad: Alguien que tenía algo que ocultar. Un lado oscuro. Un lado poco cristiano...aunque se decía cristiano. Para acortar la historia, Ximena se despidió de él. Y lo echó al olvido. ¿Por qué entonces siguió teniendo sueños recurrentes con Damián?
El poder de los pensamientos para ocasionar sueños recurrentes con personas
Una verdad que se tiene que conocer es que los pensamientos son energía...incluídos los pensamientos de los demás. Y la energía tiene la capacidad de producir sueños recurrentes. Algunos creen que los sueños recurrentes nos sirven de confirmación de que el sueño se hará realidad. La verdad es que no siempre es cierto. Miremos un capítulo titulado, El payaso, de la serie estadounidense, Un paso al más allá. El payaso relata la historia verídica de la muy misteriosa muerte de un asesino que se supone que fue asesinado a manos de algún payaso que no estaba cerca de él en el momento en que lo mataron. El payaso se había hecho amigo de una joven que fue asesinada por el hombre que murió bajo circunstancias misteriosas. El payaso se enfureció con el asesino de su amiga. Y poco después de que el asesino mató a la mujer, empezó a ver en el espejo imágenes del payaso que se le acercaba para estrangularlo. El asesino huyó, y las imágenes o visiones lo siguieron hasta una masa de agua en la cual terminó. Las imágenes del payaso siguieron persiguiéndole, y llegaron a atacarlo físicamente, y lo ahogaron.
Tan pronto como la policía se enteró de la amistad entre el payaso y la víctima, fue a buscar al payaso, y lo encontraron sosteniendo el cadáver de la joven. No la había abandonado. Sin embargo, el payaso estaba empapado como si hubiera estado en alguna masa de agua. Lo que pasa es que se dejó llevar por el odio. Pues, no por nada advierte la Palabra de Dios (La Santa Biblia cristiana) que no debemos odiar a nadie. Dice que odiar es estar en la oscuridad. Leemos: "El que aborrece a su hermano está en tinieblas, y anda en tinieblas, y no sabe a dónde va, porque las tinieblas le han cegado los ojos" (Reina Valera 1960 1 Juan 2:11).
No creemos que el payaso se diera cuenta de lo intenso que fue su odio hacia el asesino de su querida amiga. Tampoco creemos que hubiera ido a la masa de agua a ahogar al asesino de su amiga. Pero ¿es posible que su espíritu, impulsado por el odio, hubiera ido tras él? Eso es posible, porque los pensamientos son energía. Las emociones fuertes tienen la capacidad de hacer que estemos con alguien en espíritu. Aunque un "estoy contigo en espíritu" suele interpretarse en un sentido figurado, no lo hace menos verdad en el sentido literal. Volvamos a las Escrituras de la Biblia donde aprendemos que el cuerpo espiritual del hombre puede hacer viajes astrales, es decir, puede tener experiencias fuera del cuerpo. Varios pasajes de la Biblia hablan de las experiencias fuera del cuerpo. El de 2 Corintios 12:2 dice: "Conozco a un hombre en Cristo que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé. Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo."
El apóstol Pablo nos dice de manera muy clara que la gente puede tener experiencias fuera del cuerpo. Ahora bien, vamos a mirar otra verdad de la Biblia cristiana en que se centra la autora Rebecca Brown M.D. al advertir contra el peligro de guardar odio hacia alguien. Señala que la Escritura de 1 Juan 3:15 dice: "Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabes que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él."
Son palabras mayores. ¿Cómo es posible que matemos a una persona por odiarla? Tengamos en cuenta que el hombre se compone de tres partes: el cuerpo físico, el alma y el cuerpo espiritual. Sabemos que el cuerpo espiritual puede salir del cuerpo físico y viajar. ¿Acaso eso ocurrió en el caso del payaso cuyo "imagen" ahogó al hombre que asesinó a la mujer que tanto quería? Reiteramos que los pensamientos son energía. Lo sabemos, porque ha habido casos en que la auto-hipnosis produjo cambios en el cuerpo físico. Otra historia verídica que demuestra esto se relata en el capítulo titulado, Ordeal on Locust Street (La dura prueba en la calle Locust) de la serie Un paso al más allá.
Si la auto-hipnosis tiene suficiente energía como para producir cambios físicos, ¿por qué los pensamientos no podrían generar suficiente energía para hacer un viaje astral? No decimos que el payaso lo hubiera hecho conscientemente, porque la Escritura de 1 Juan 2:11 dice que el que odia a su hermano "anda en tinieblas, y NO sabe a dónde va...." Aunque el espíritu del payaso fuera el ser que asesinó al asesino, es poco probable que lo hubiera sabido.
La energía de los pensamiento puede producir sueños recurrentes con personas
Imagínese. Si los pensamientos tienen poder para producir cambios físicos y hacer que tengamos experiencias fuera del cuerpo, es lógico pensar que tienen la capacidad de hacer que tengamos sueños recurrentes con personas. En el caso de Ximena y Daimán, aunque Ximena dejó de pensar en Daimán, éste no dejó de pensar en ella, lo cual hizo que ella siguiera teniendo sueños recurrentes con él. Sí, los pensamientos ajenos tienen la capacidad de hacer eso. Recordemos que la Biblia nos dice que el odio puede matar, así que no debe extrañarnos que los pensamientos puedan hacer que tengamos sueños recurrentes con personas. ¿Cómo hacemos para impedir que los pensamientos ajenos hagan que tengamos sueños recurrentes? La respuesta es sencilla: Debemos rechazar los sueños recurrentes.
No olvide que usted también piensa, así que al igual que los pensamientos de la otra parte tienen poder y son energía, los suyos también tienen poder y son energía. De ninguna manera creemos en intentar desarrollar habilidades psíquicas. Pues eso no es de Dios. Tampoco es necesario para poner fin a los sueños recurrentes y desagradables con personas que ya no forman parte de su vida ni que quiere que lo hagan.