Veamos tres pasajes de la Biblia cristiana de los que se consideran entre los pasajes más importantes sobre lo que Dios considera en cuanto al embrión, al feto y al nonato.
Éxodo 21:22-24 dice: "Si algunos riñeren, e hirieren a mujer embarazada, y esta abortare, pero sin haber muerte, serán penados conforme a lo que les impusiere el marido de la mujer y juzgaren los jueces. Mas si hubiere muerte, entonces pagarás vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie".
El pasaje habla claramente de hombres que causan daño a una mujer embarazada y que a su vez causan que el niño que todavía no nació naciera antes de tiempo. Tenemos entonces un nacimiento prematuro provocado por algún tipo de lesión que causan unos hombres que pelean. El pasaje dice “sin haber muerte”. No dice: o que la mujer o que el niño murieran. Habla de ambos. Aquí, el daño puede ir desde la lesión en una mano o pie de la mujer o el bebé, a la eventual pérdida de la vida de cualquiera de los dos. No olvidemos que las Escrituras equiparan el castigo a la gravedad del crimen. "Vida por vida" significa nada menos que la ejecución si muere la mujer o el bebé nonato. También es interesante que el pasaje de Éxodo no mencione de cuántos meses está embarazada la mujer. En conclusión: cualquier etapa en el desarrollo del niño nonato se considera vida. Considerando que en esos días no existían las incubadoras para los bebés prematuros, entonces el fruto del vientre no podrá haber sobrevivido fuera de su madre. Vida por vida.
Los nonatos en el Nuevo Testamento
Cuando Isabel estaba embarazada de seis meses esperando a Juan el Bautista, ocurrió una bendición muy significativa que también revela cómo ve Dios a los nonatos. El hombre debate si el nonato debería considerarse niño o niña. Pero Dios nos demuestra que Él ve al nonato como vida, ya sea niño o niña.
El Espíritu Santo es el Espíritu expreso del Dios triuno. Ya como Él es el Espíritu de Dios, nos referimos a Él como a Dios mismo. Leamos ahora un muy interesante pasaje de la Biblia cristiana que tiene que ver con el Espíritu de Dios y un bebé que no ha nacido.
"...y será lleno del Espíritu Santo, aun desde el vientre de su madre." (Lucas 1:15).
Se está refiriendo a Juan el Bautista. Leemos que todavía está en el vientre de su madre. Es un feto todavía. Un niño que no ha nacido. Leemos que ¡el Espíritu de Dios mismo llena a un feto! Dios reside en un niño que no nació todavía. ¿Qué otra evidencia bíblica hace falta para que veamos que los no nacidos son niños y niñas a los ojos del Creador?
Hasta ahora nos centramos en cómo ve Dios al embrión, al feto, al nonato. Pero hay un pasaje más que podríamos considerar más explícito que el de Lucas, y que debiera ser prueba suficiente de que el Señor dice que el no nacido es vida al igual que los que sí nacieron.
Hebreos 7:9-10 dice: "Y por decirlo así, en Abraham pagó el diezmo también Leví, que recibe los diezmos; porque aún estaba en los lomos de su padre cuando Melquisedec le salió al encuentro."
Para quienes no lo saben, Leví era descendiente de Abraham, y nació 400 años después de Abraham. Pero tenemos prueba bíblica de que Leví ya estaba en la mente de Dios más de cuatro siglos antes de que estuviese siquiera en el vientre de su madre. El pasaje que leímos recién nos dice que Leví – que todavía no había sido concebido – pagó diezmos desde las entrañas de su ancestro Abraham. A los ojos de Dios Leví pagó diezmos más de 400 años antes de que fuera concebido siquiera.
El hecho de que el soberano Señor permitiera y siga permitiendo que el ser humano asesine a bebés que no han nacido no significa que Él no vaya un día a juzgar a los asesinos que no se arrepienten. Y considerando que la paga es "vida por vida" lo sabio sería hacer que se anule esa sentencia de muerte en el perdón que solamente Cristo nos puede dar cuando nos arrepentimos y sinceramente Le recibimos como Señor.
"Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad." (1 Juan 1:9)
¿Qué hay de los embarazos que ponen la vida en riesgo?
Quienes no ponen su confianza en Dios, comprensiblemente ponen su confianza en los médicos. Pero recordemos que los embarazos de alto riesgo no son un problema moderno. Isabel, la madre de Juan el Bautista, quedó embarazada a edad avanzada (Lucas 1:36). Sara concibió a Isaac cuando ya era anciana (Génesis, capítulos 18 a 20). Podríamos pensar que como Dios bendijo milagrosamente a Sara para que concibiera, milagrosamente también le dio la fuerza para llegar a término y parir. Si bien eso es cierto, Sara necesitó tener fe para recibir esa clase de fuerzas (Hebreos 11:11).
Traducción al español: Karin F. Handley