A los cesacionistas: si han cesado los dones espirituales ¿cómo responderían a estas preguntas?

 

Hay quienes afirman que la Biblia muestra claramente que los nueve dones espirituales de los que habla el apóstol Pablo en 1 Corintios 12:7-11 ya no operan en nuestros días. Por supuesto, señalan a pasajes bíblicos para respaldar su afirmación y enseñanza. Pero es cierto que casi cualquier creencia, conducta y estilo de vida puede verse “respaldado” por la biblia si somos lo suficientemente astutos como para torcer las Escrituras. Para simplificar las cosas en cuanto al tema de si los dones espirituales son para nuestros tiempos o no, usaremos el formato de afirmaciones y preguntas. Primero estará la afirmación que APOYA al cesacionismo, la creencia de que han cesado los dones espirituales. Cada afirmación estará seguida de al menos una pregunta. Lo que veremos con claridad es que resulta absolutamente imposible responder a la/s pregunta/s sin reconocer que la Biblia NO DICE que han cesado los dones espirituales.

Afirmación:
“Los nueve dones espirituales tenían solo dos propósitos: 1. Confirmar la Palabra de Dios; 2. Edificar a la nueva iglesia que estaba en formación.

Preguntas:
Si eso es cierto, ¿por qué leemos entonces: “Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación.” (1 Cor. 14:3)?

La profecía es uno de los nueve dones espirituales. ¿No acabamos de leer que no solo es para edificación, sino también para exhortación y consolación? ¿Por qué necesitaría la iglesia primitiva solamente la edificación, la exhortación y la consolación y no, los creyentes de hoy? ¿No están en guerra los seguidores de Cristo contra los mismos espíritus malignos que operaban en contra de la iglesia primitiva?

Si la confirmación de la Palabra de Dios fuera el único propósito – aparte de la edificación – de los dones espirituales, ¿por qué leemos: “Y no pudo hacer allí ningún milagro” (Marcos 6:5)? “No pudo” refiere a Cristo, la Palabra de Dios viviente. ¿No pudo Cristo confirmarse a Sí Mismo al no poder hacer allí ningún milagro?

Afirmación:
“Solo tenían dones espirituales los doce apóstoles y aquellos en quienes ellos imponían las manos”.

Preguntas:
El apóstol Pablo dijo: “Seguid el amor; y procurad los dones espirituales, pero sobre todo que profeticéis” (1 Cor. 14:1). Y también dijo: “procurad profetizar” (1 Cor. 14:39). La profecía es uno de los dones espirituales. ¿Por qué diría un apóstol que hay que procurar, desear, dones espirituales si lo único que tenía que hacer era imponer sus manos sobre los creyentes para que recibieran dones espirituales?

En Marcos 9:38-39 leemos: “Juan le respondió diciendo: Maestro, hemos visto a uno que en tu nombre echaba fuera demonios, pero él no nos sigue; y se lo prohibimos, porque no nos seguía. Pero Jesús dijo: No se lo prohibáis; porque ninguno hay que haga milagro en mi nombre, que luego pueda decir mal de mí”.

Si los dones eran solo para los doce apóstoles y los creyentes en quienes imponían sus manos ¿por qué tiene poder este hombre que mencionan las Escrituras ese poder para echar demonios en el nombre de Jesús? Se nos está diciendo directamente que el hombre NO ERA uno de los doce. Si tan solo uno de los doce le hubiera transferido al hombre dones espirituales al imponerle las manos, no se los habrían prohibido. Jesús corrige a Sus apóstoles diciéndoles que no deben prohibir a nadie que haga milagro en Su nombre. ¿De dónde proviene entonces tan errónea enseñanza?

Afirmación
“Los dones espirituales cesaron alrededor del año 100 DC, cerca de cuando se terminó de compilar la Biblia (Antiguo Testamento y Nuevo Testamento)”.

Preguntas:
Si es cierto eso, ¿cómo es que la Biblia dice: “Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones. Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días. Y daré prodigios en el cielo y en la tierra, sangre, y fuego, y columnas de humo. El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día grande y espantoso de Jehová” (Joel 2:28-31)?

El pasaje que acabamos de leer habla de “aquellos días” ... un período de tiempo en el que Dios derramará Su Espíritu haciendo que profetice la gente común. Pero lo interesante es que en “aquellos días” el sol se oscurecerá y la luna se convertirá en sangre. Claramente eso nos habla de los últimos tiempos. La profecía es uno de los dones espirituales. Si los dones cesaron con la muerte de todos los apóstoles ¿cómo es que leemos que el don espiritual de la profecía y los sucesos de los últimos tiempos suceden AL MISMO TIEMPO?

Afirmación:
“Cuando Jesús habló de que las personas harían las obras que Él hizo, estaba hablándoles a Sus doce apóstoles, no a los creyentes comunes”.

Preguntas:
Si las palabras de Jesús sobre hacer Sus obras solo eran para los doce apóstoles, ¿por qué dijo entonces: “De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también... (Juan 14:12)? Jesús NO dijo: “el que sea apóstol”, ni “aquel sobre quien un apóstol imponga las manos”. Sus palabras son “el que en mí cree”. ¿No hay hoy quien crea en Él?

Afirmación:
“Dios hizo una excepción al no requerir la imposición de manos en el caso de Cornelio y su familia, que recibieron el Espíritu Santo, para enseñarle a Pedro que la salvación también era para los gentiles”.

Preguntas:
¿Cómo podemos decir que Dios hizo una excepción cuando no hay ningún lugar de la Biblia que diga que la regla era la imposición de manos para que alguien recibiera dones espirituales? Para que haya una excepción tiene que haber una regla. En este artículo leímos más arriba que un hombre echaba demonios, aunque ningún apóstol le había impuesto las manos. ¿Por qué entonces dicen que Cornelio fue una excepción a una regla que no existe? ¿Y por qué se diría que era la única forma en que Pedro aprendería que la salvación también era para los gentiles? Si Dios le hubiera dicho que les impusiera las manos a todos, también habría entendido que la salvación también es para los gentiles.

Afirmación:
“No necesitamos dones espirituales en nuestros tiempos porque tenemos la Biblia. En aquellos tiempos la iglesia veía “sin claridad” pero ahora, al tener la Biblia completa, nosotros lo vemos todo claramente” (1 Cor. 13:12)”.

Preguntas:
1 Corintios 13:12 dice: “Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido”.

Las Escrituras hablan de ver cara a cara. ¿Desde cuándo se convirtió en una cara la Biblia completa? Si la Biblia completa nos permite ver claramente ¿por qué se incluyó Pablo en quienes ven oscuramente? Pablo dice “vemos oscuramente”. No dijo: “(ustedes/vosotros) ven/veis oscuramente”. Pablo tenía acceso al Antiguo Testamento, por supuesto. Tenía revelaciones celestiales (Gál. 1:12). Y es más, Dios le inspiró para que escribiera gran parte del Nuevo Testamento, de modo que virtualmente Pablo era “una Biblia andante”. Sin embargo, dice que veía “oscuramente”. ¿Por qué diríamos entonces que la Biblia completa significa que ya no vemos “oscuramente”?

Afirmación: “Si el don de la sanación es para nuestros tiempos ¿por qué nos dice Santiago 5:14 que busquemos a los ancianos de la iglesia para orar y ungir con oleo a los enfermos en lugar de decirnos que busquemos a alguien que tenga el don espiritual para sanar?”.

Preguntas:
¿Qué parte de la Biblia dice que Dios solo sana a través del don espiritual de sanar? ¿No ungían con aceite los apóstoles también? Leemos lo siguiente: “...Y ungían con aceite a muchos enfermos, y los sanaban.” (Marcos 6:13).

Está hablando de los apóstoles. Los dones espirituales todavía no se habían distribuido en la iglesia porque Jesús estaba todavía en la tierra. La gente, sin embargo, sanaba por medio de la unción y la oración. ¿Por qué entonces relacionar toda necesidad de sanar con el don espiritual de la sanación? Y más aún, la enfermedad puede relacionarse con la desobediencia del creyente. ¿No leemos en 1 Cor. 11:29-30: “Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí. Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen”?

Notemos que el pasaje dice “hay muchos enfermos” por comer y beber indignamente. Algunos incluso “duermen” (están muertos). ¿De veras pensamos que el don de la sanación podía vencer a la enfermedad causada por comer y beber indignamente?

Afirmación:
“Si el don de la sanación perduró más allá de los tiempos apostólicos ¿por qué leemos que a Timoteo se le indica beber un poco de vino para su estómago y diferentes dolencias? ¿No sanaría por medio del don espiritual de la sanación?

Pregunta:
¿Los cesacionistas preguntan esto, siendo el apóstol Pablo quien le escribió a Timoteo con esa indicación? ¡Es increíble! Piensen en quién fue el que le escribió a Timoteo: Pablo, un APÓSTOL. Los cesacionistas afirman que los dones eran para los tiempos apostólicos, y sin embargo el más activo de ellos doce apóstoles no usa el don de la sanación en el caso de Timoteo. ¿Por qué esperaríamos que hoy quienes tienen dolencias sanen por medio del don espiritual de la sanación? Cambiar nuestra dieta y estilo de vida, evitar contaminantes, hacer ejercicio con regularidad y usar medicina herbal es responsabilidad nuestra, no de Dios.

Afirmación:
“Hablar en lenguas no puede ser inentendible. Tiene que ser una lengua real, como en el día de Pentecostés”.

Preguntas:
Si es así ¿por qué leemos en 1 Corintios 13:1: “Si yo hablase lenguas humanas y angélicas...”?

Si bien los ángeles tal vez hablen inglés, español, alemán, francés y otras lenguas humanas, los humanos no hablan lenguas angélicas sin intervención sobrenatural, ya sea santa o no santa. A la luz del pasaje que acabamos de leer ¿por qué decir que hablar en lenguas siempre debería ser una lengua humana?

Afirmación:
“Si los dones espirituales fueran para nuestros tiempos ¿por qué no vemos sanaciones, señales y milagros divinos, lenguas, profecía, palabras de sabiduría, fe increíble. El hecho de que no existan hoy estas cosas demuestra que los dones no son para nuestros tiempos”.

Pregunta:
El hecho de que algo parezca ausente ¿demuestra su ausencia real? Veamos Romanos 11:3-5: “Señor, a tus profetas han dado muerte, y tus altares han derribado; y sólo yo he quedado, y procuran matarme? Pero ¿qué le dice la divina respuesta? Me he reservado siete mil hombres, que no han doblado la rodilla delante de Baal. Así también aun en este tiempo ha quedado un remanente escogido por gracia”.

Es obvio que Elías no veía a su alrededor que hubiera creyentes en Dios. Era como si hubiese quedado solo. Sin nadie más. Pero la verdad es que había siete mil que no habían cedido. La sanación divina, la profecía, las lenguas, el echar demonios, la fe que asombra, las palabras de sabiduría, las palabras de conocimiento, etc. parecen haber muerto. Como si no existieran. Pero no es así.

¿Por qué son tan terriblemente escasas si se supone que hoy deberían estar operando? Ante todo, veamos lo que la Biblia revela sobres esa escasez, en 1 Corintios 12:7-10: “Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho. Porque a este es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu. A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas”.

¿Dónde está la causa de los dones espirituales? En la manifestación del Espíritu (versículo 7). Entonces, cuando el Espíritu Se manifiesta, es porque está presente. ¿Qué dice la Biblia sobre la presencia del Señor? “Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad” (2 Cor. 3:17).

Los enemigos del poder de Dios – incluyendo los etiquetados como cristianos – utilizarán toda táctica posible para impedir que el Señor esté demasiado cerca. Para impedir la manifestación de Su Espíritu, que incluye los dones espirituales. ¿Qué mejor forma de hacerlo que a través de la falsedad de que los dones – o manifestaciones – del Espíritu no son para nuestros tiempos? Los cesacionistas no son los únicos que promueven esa actitud de “mantener a raya al Espíritu de Dios”. Hay muchos que creen la verdad sobre los dones espirituales, pero al mismo tiempo tienen fuerte preferencia por desalentar la manifestación del Espíritu. Hay muchas formas efectivas de impedir que se rompan cadenas y se transforme la vida a través de la adoración a Dios en espíritu y en verdad.

Entre las formas más efectivas está la mentalidad de no invitar al Espíritu Santo para que Se mueva sin inhibición. Eso equivale a acallar al Espíritu de Dios. Y sí, se puede acallar al Espíritu de Dios porque Él no nos impone Su presencia si no queremos que esté demasiado cerca. Pero, aunque tenemos libre albedrío para mantener a Dios a distancia, también eso conlleva un alto precio por ejercer el libre albedrío. Al dejar de creer en la verdad de que los dones espirituales son para nuestros tiempos, cesa la libertad, la sanación, las palabras de sabiduría, las palabras de conocimiento, de profecía, las señales y milagros, las sanaciones, las lenguas, la interpretación de lenguas, y la fe. ¿Sorprende entonces que la Biblia diga: “No apaguéis al Espíritu” )1 Tes. 5:19)?

Traducción al español: Karin F. Handley

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